Caminata al Balcón de Punilla
Cada caminata tiene su propia energía, su lenguaje y su manera de hablarnos. En esta ocasión, la montaña se presentó como un umbral. No solo caminamos un sendero; también nos dimos el espacio para salir por un momento de la velocidad cotidiana, respirar más hondo y recordar que cuando cambia la altura desde la que miramos, también cambia lo que comprendemos de nuestra vida.
Un primer paso para abrir abril
Esta caminata marcó el comienzo de las salidas de abril, un tiempo que en Intipallana sentimos como movimiento, presencia y brote. Así como la semilla necesita romper la tierra para comenzar a mostrar su fuerza, también nosotros muchas veces necesitamos salir al encuentro del territorio para volver a escucharnos.
Balcones, filos, cerros y senderos no son para nosotros solo paisajes. Son espacios vivos, lugares donde la naturaleza ordena, espeja y ayuda a reconocer procesos internos que en la rutina suelen quedar tapados.
Caminar para volver a sentir dirección
Durante el recorrido, el Balcón de Punilla nos fue mostrando su enseñanza: detenernos, observar y recuperar dirección. Desde arriba, el territorio se abre y algo en uno también se acomoda. Lo que parecía confuso empieza a tomar forma. Lo que pesaba demasiado encuentra otra proporción.
Caminar en grupo, compartir el esfuerzo, el aire, los silencios y las conversaciones simples, también nos recordó que el camino no siempre se sostiene solo desde la mente. A veces hace falta poner el cuerpo, dejar que el entorno nos atraviese y permitir que la montaña haga su parte.
La montaña como espejo
Dentro de la cosmovisión andina, los lugares de fuerza no son únicamente geografía. Son presencia, vínculo y orientación. Cada territorio guarda una forma particular de enseñarnos, y en esta caminata el Balcón de Punilla nos habló de apertura, de perspectiva y de la posibilidad de volver a ubicarnos frente a lo que estamos viviendo.
No se trató solo de llegar a un punto. Se trató de reconocer el proceso que se abrió con cada paso, con cada respiración y con cada tramo compartido.
Apertura de un nuevo ciclo
Con esta experiencia dimos inicio a las caminatas conscientes de abril, un mes en el que seguiremos recorriendo otros cerros y otros llamados del territorio. Cada salida será una oportunidad para profundizar el vínculo con la naturaleza, con el propio proceso y con la sabiduría que se revela cuando uno se dispone verdaderamente a caminar.
Gracias a quienes fueron parte de esta jornada y a la fuerza del lugar que nos recibió.
Seguimos caminando.
Si sentís el llamado a caminar con nosotros en las próximas salidas, podés escribirnos para recibir la información de las caminatas conscientes de Intipallana.
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